
Lo ocurrido el pasado sábado 11 de julio durante la emisión de Malas Lenguas Noche, en La 2 de RTVE, ha provocado una enorme repercusión dentro y fuera de la Corporación. Durante el programa, la periodista Marta Gómez Montero abandonó el plató entre lágrimas tras manifestar públicamente sentirse humillada por el presentador Jesús Cintora, asegurando además que esa situación no era algo puntual. Posteriormente, tanto Jesús Cintora como el presidente de RTVE, José Pablo López, hicieron públicas sus disculpas.
Desde USO no vamos a prejuzgar estos hechos ni señalar culpables. Pero sí nos corresponde exigir a RTVE que haga exactamente lo que debe hacer una empresa pública cuando se produce una situación de esta gravedad en uno de sus programas.
RTVE cuenta con un Plan de Igualdad y con un Protocolo de Prevención y Actuación frente al Acoso, negociados durante meses y suscritos con la representación sindical para proteger la dignidad de las personas, prevenir situaciones de riesgo, investigarlas cuando sea necesario y actuar con todas las garantías. No son documentos para guardar en un cajón ni para exhibir cuando conviene. Están para aplicarse.
Que la producción del programa esté externalizada no cambia esa realidad. Malas Lenguas forma parte de la programación de RTVE, se emite bajo nuestra marca, se financia con recursos públicos y representa a la Corporación ante millones de personas. Por tanto, RTVE no puede desentenderse de lo que ocurre en un programa que decide emitir y respaldar. La responsabilidad institucional sigue siendo suya.
No hablamos únicamente de un programa ni de las personas que aparecen en él. Hablamos de la obligación que tiene RTVE de garantizar que los principios recogidos en su Libro de Estilo, su Código Ético, su Plan de Igualdad y su Protocolo de Prevención y Actuación frente al Acoso se cumplan con el mismo nivel de exigencia en todos los ámbitos de la Corporación, sin excepciones.
Lo ocurrido este fin de semana no es un hecho aislado. Desde USO publicamos una nota el 29 de octubre de 2025 sobre determinadas formas de actuación en Malas Lenguas que considerábamos incompatibles con los principios que deben regir RTVE. Lo sucedido ahora refuerza la necesidad de que la Corporación actúe con rigor y aplique sus propios protocolos cuando estas conductas se repiten en el tiempo.
USO ha participado en la negociación de esos instrumentos porque creemos en ellos. Precisamente por eso entendemos que ahora deben aplicarse con normalidad, con objetividad y con todas las garantías. No para condenar a nadie de antemano, sino para esclarecer lo ocurrido y proteger a las personas implicadas.
Las disculpas públicas pueden ser un gesto, pero no sustituyen los procedimientos que la propia Corporación ha establecido.
Como radiotelevisión pública, RTVE tiene una responsabilidad que va más allá de la de cualquier empresa. La ciudadanía financia este servicio público y tiene derecho a esperar una Corporación ejemplar, coherente y transparente. La plantilla también.
Porque la confianza no se construye aprobando protocolos. La confianza se construye aplicándolos cuando realmente hacen falta.
Y ese es el compromiso que, desde USO, vamos a seguir defendiendo.



