
Hoy se celebra el juicio derivado de la demanda interpuesta contra RTVE por Silvia Intxaurrondo, en la que reclama el mantenimiento de determinadas condiciones económicas y prerrogativas vinculadas a su anterior relación contractual con la Corporación.
Desde USO queremos recordar una cuestión básica que afecta al conjunto de la plantilla y al propio modelo laboral de RTVE.
Esta empresa pública dispone de un Convenio Colectivo, de unas normas internas y de unos criterios retributivos que deben aplicarse con igualdad y coherencia a toda la plantilla. Precisamente por ello, resulta difícilmente compatible pretender formar parte de la estructura laboral ordinaria de RTVE y, al mismo tiempo, conservar ventajas o condiciones excepcionales ajenas al marco común que rige para el resto de compañeros.
La integración de trabajadores dentro del régimen laboral de RTVE implica derechos, garantías y estabilidad. Pero también implica asumir las mismas reglas que afectan al conjunto de la plantilla. Lo contrario supondría abrir la puerta a modelos híbridos incompatibles con los principios de igualdad, transparencia y equidad que deben regir en una empresa pública financiada con recursos públicos.
USO considera que el convenio colectivo no puede convertirse en un instrumento aplicable únicamente para unos, mientras otros mantienen condiciones particulares al margen de los límites y criterios que sí afectan diariamente a todos los trabajadores de la Corporación.
La defensa de los derechos colectivos exige coherencia. Y la coherencia empieza por entender que en RTVE no debe haber trabajadores con privilegios especiales derivados de su relevancia pública, notoriedad mediática o capacidad de presión individual.
La plantilla lleva años soportando restricciones, límites salariales, procesos de reorganización y exigencias de adaptación permanente. Por respeto a los trabajadores, las reglas deben ser las mismas para todos.



