
Los jueves de IA capítulo X
El talento, el patrimonio histórico y la identidad no son recursos gratis para el algoritmo.
La Inteligencia Artificial no piensa ni crea de la nada; se basa y se alimenta masivamente de datos. En RTVE, esto incluye tanto los datos de audiencia y consumo, como nuestro archivo histórico y el propio trabajo diario de la plantilla.
Es normal que esta situación preocupe. Ver cómo una máquina procesa en segundos lo que a nosotros nos cuesta tanto esfuerzo, o pensar que un algoritmo decidirá qué es noticia, genera una incertidumbre totalmente lógica. Desde USO no queremos rechazar la tecnología, sino construir un camino compartido basado en la seguridad jurídica y el control técnico. La tecnología debe estar al servicio de las personas trabajadoras y la ciudadanía.
Para evitar que haya sesgos, privatizaciones encubiertas o se menosprecie nuestra labor, exigimos a la Dirección que ponga límites normativos y organizativos urgentes en tres áreas fundamentales:
1. El control de los datos de audiencia y la línea editorial.
La supervisión humana es indispensable para evitar que los algoritmos de recomendación vulneren la privacidad o sesguen la realidad social española. La IA puede optimizar tareas, pero la línea editorial y el compromiso ético son responsabilidad exclusiva de las personas.
2. El patrimonio del Archivo: Nuestro legado no se regala
Nuestro legado audiovisual no puede cederse gratis a multinacionales para entrenar sus algoritmos. Exigimos el cumplimiento estricto del marco europeo de derechos de autor, el bloqueo técnico ante accesos no autorizados o sin pago, y la citación obligatoria de RTVE como fuente. Así garantizamos la propiedad intelectual, la reputación de la marca y la veracidad frente a las “alucinaciones” de la IA.
3. Protección de la identidad y la autoría del trabajador
Nuestro trabajo, voz e imagen no pueden usarse para alimentar la IA sin garantías. Exigimos la prohibición absoluta de utilizar el rostro o la voz de los trabajadores sin consentimiento expreso, así como la revisión de contratos para blindar la autoría con total transparencia. Asimismo, la plantilla debe recibir formación en derechos digitales para conocer el uso exacto que se le da a su producción diaria.

Para que estas medidas no se queden en papel mojado, desde USO requerimos a la Dirección de la Corporación:
- Crear un Comité de IA y Ética interno: Debe ser un órgano igualitario que incluya a los representantes de los trabajadores para supervisar cómo se usan e implantan estos sistemas.
- Adoptar normas internacionales: Queremos que RTVE se sume oficialmente a las directrices éticas de la Comisión Europea y a las recomendaciones de la UNESCO sobre inteligencia artificial.
- Contratar un seguro de responsabilidad civil: Si la IA se equivoca al dar información relevante, la empresa debe asumir las consecuencias económicas y legales mediante una póliza específica. El trabajador nunca debe ser el responsable de los fallos del algoritmo.
Al final, la innovación solo es un avance real si respeta los derechos de quienes la hacen posible.
La IA se alimenta de datos, pero RTVE se sostiene con nuestro talento: protejamos nuestra esencIA



