
Los jueves de IA capítulo IV
Capacitarse en IA no es un privilegio: Es un derecho, una obligación legal y la garantía de nuestro servicio público
Durante décadas, los profesionales de RTVE hemos liderado las mayores transformaciones tecnológicas del sector audiovisual en España, pero la Inteligencia Artificial plantea un reto inédito que altera los cimientos de nuestra profesión.

Introducir esta tecnología en nuestras redacciones y estudios sin preparar a los equipos es como entregar el mando de un tren de alta velocidad sin ofrecer formación previa: la tecnología por sí sola no genera valor ni seguridad; es el talento humano, capacitado y con criterio, quien transforma esa herramienta en un servicio público de excelencia.
Ante este salto estructural, que no puede descargarse sobre los hombros de la plantilla recurriendo a la improvisación. El derecho a la formación profesional, (artículo 23 del Estatuto de los Trabajadores), deja de ser una declaración genérica para convertirse en una obligación concreta para la empresa. Para USO, la capacitación ya no es un mérito voluntario o un curso de reciclaje convencional: es la condición ineludible para que la implantación de la IA sea viable, legal y justa.
Desplegar herramientas sin capacitar a quienes deben utilizarlas expone a las personas trabajadoras a un riesgo inaceptable: asumir responsabilidades y responder por resultados condicionados por sistemas que no controla y que no se le ha enseñado a dominar. En este sentido, el Reglamento Europeo de IA impone ya a los empleadores la obligación explícita de garantizar esta formación. Incumplirla tendrá consecuencias legales y económicas directas para la Corporación.
Además, la falta de formación genera desigualdad interna y diferencias injustificadas en el desarrollo profesional. Si no actuamos con responsabilidad, la IA corre el peligro de convertirse en una herramienta de exclusión laboral que penalice de forma injusta a los profesionales de mayor antigüedad de la Corporación. Su criterio, su memoria histórica y su experiencia vital son un activo irremplazable que la tecnología debe potenciar, jamás marginar.
Para liderar este cambio y asegurar la modernización real de la empresa, desde USO exigimos compromisos concretos:
- Plan Extraordinario de Capacitación Digital: Implementación inmediata, centralizado y gestionado a través del Instituto RTVE.
- Derecho a la «Alfabetización Algorítmica»: La plantilla debe comprender cómo las herramientas toman las decisiones que afectan a su flujo de trabajo para poder evaluarlas críticamente, entender sus sesgos y mantener la soberanía tecnológica de RTVE.
- Planes de Recualificación: Programas específicos para proteger y reubicar a los trabajadores cuyas funciones se vean directamente afectadas por la automatización.
- Formación Preventiva y Continua: Preparación adecuada, suficiente, de manera continua y previa al uso de estas herramientas, planificada y supervisada en el marco de la Mesa de Transición Tecnológica que USO exige desde el capítulo anterior
La Dirección de RTVE tiene la responsabilidad ineludible de facilitar los medios y cumplir la ley, pero somos las personas trabajadoras quienes, con nuestra capacitación y esfuerzo diario, daremos sentido a esta transición.
Una RTVE moderna y de calidad no es la que más software compra, sino la que invierte estratégicamente en la inteligencia humana de sus equipos. Las transformaciones estructurales no se improvisan; se planifican, se negocian y se lideran de la mano de la plantilla.
La mejor IA es nuestra Inteligencia Adaptativa: sin Igualdad de Acceso, solo instalamos software, no capacitamos talento.



