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IA: EL ALMA DE RTVE FRENTE AL ALGORITMO: ÉTICA, CONTENIDOS Y RESPONSABILIDAD

Los jueves de IA capítulo IX

La tecnología no tiene deontología; el servicio público, sí.

La Inteligencia Artificial ya no es una promesa de futuro: es una realidad que interviene, aquí y ahora, en la generación, el tratamiento y la difusión de los contenidos audiovisuales e informativos de RTVE. Las herramientas automatizadas prometen agilizar procesos, pero su avance acelerado multiplica el riesgo de sesgos, errores y desinformación en el trabajo diario de redacciones y centros de producción. No se trata de rechazar el progreso, sino de recordar algo elemental: la máquina no tiene ética y donde no hay ética, tiene que haber norma.

El verdadero desafío al que nos enfrentamos es el riesgo de diluir la credibilidad de RTVE en favor de la automatización. RTVE no es una plataforma privada diseñada para buscar el clic fácil o maximizar la interacción a cualquier precio: somos el servicio público de referencia de este país, y nuestro mayor patrimonio es la confianza ciudadana. Por eso, la posición de USO es clara: la implantación silenciosa de la IA no puede erosionar nuestra identidad. La tecnología es una herramienta de apoyo nunca el redactor jefe, nunca quien marca la línea editorial.

La irrupción de la IA plantea tensiones deontológicas y laborales urgentes. Ningún sistema automatizado puede diluir la responsabilidad corporativa. Si una IA comete un sesgo, un error de filtrado o una «alucinación», la responsabilidad jurídica y organizativa recae en la Dirección que decidió implantar ese sistema, nunca en el profesional que operaba la herramienta.

 

Amparados en los artículos 13 y 86 del Reglamento europeo de IA y en el artículo 22 del RGPD, todo trabajador tiene derecho a una explicación clara y comprensible sobre cualquier decisión algorítmica que afecte a su trabajo. Exigimos la delimitación clara de responsabilidades orgánicas y técnicas en cada proyecto donde intervenga la IA.

Para proteger el prestigio de los profesionales y el rigor de la información, desde USO exigimos un compromiso normativo inmediato basado en reglas claras de convivencia entre tecnología y plantilla:

 

  • Derecho a la objeción de conciencia ante la IA. Ningún profesional de RTVE podrá ser obligado a firmar o avalar con su nombre un contenido generado mayoritariamente por IA, si considera que compromete la ética periodística o su prestigio.

 

  • Transparencia frente a los deepfakes. La CRTVE debe aplicar máxima prudencia ante generación artificial de vídeo, audio o imágenes fotorrealistas. El Reglamento europeo de IA, obliga a etiquetar de forma transparente todo contenido sintético a partir de agosto de 2026.

 

  • Intervención humana previa y vinculante. El rigor del servicio público es incompatible con la delegación editorial. Exigimos que ningún texto, escaleta o pieza tocada por IA se difunda sin la validación vinculante de un profesional de RTVE. La máquina propone; el profesional dispone.

 

  • Formación previa y remunerada dentro de la jornada. USO vigilará que la empresa garantice capacitación suficiente y continua para toda la plantilla afectada antes de introducir cualquier software, no como parche posterior sino como condición previa.

 

  • Auditoría y trazabilidad. USO exige el derecho a conocer y auditar, junto con la representación legal de los trabajadores, qué sistemas de IA se implantan en RTVE, con qué finalidad y bajo qué criterios de supervisión humana.

Sabemos que la llegada de la IA genera incertidumbre y el miedo lógico a ver desvalorizado el propio puesto de trabajo. Frente a ese impacto, la respuesta no es la improvisación: es la seguridad y la capacitación. La modernización de RTVE no se mide en cuánto software es capaz de comprar la empresa, sino en cuánto invierte en la excelencia de sus equipos humanos. La IA podrá potenciar nuestra capacidad, pero el alma y la verdad las seguirán poniendo las personas. Construyamos juntos este camino para asegurar que el progreso no deje a nadie atrás.

 

La inteligencia artificial procesa datos; la ética y la verdad exigen conciencIA