
Los jueves de IA capítulo III
Sin planificación ni dirección, la transformación organizativa degrada el servicio público.

La llegada de la Inteligencia Artificial a RTVE supone un cambio de paradigma que afecta a la producción, a la organización del trabajo y a las funciones profesionales. La IA puede optimizar procesos y mejorar la eficiencia, pero sustituir el criterio profesional por algoritmos o depender de soluciones externas sin una estrategia definida no es modernizar RTVE. Es asumir riesgos que pueden afectar a la calidad, la independencia y la propia misión de servicio público.
Actualmente, la IA se está implantando en múltiples iniciativas sin que exista un plan estratégico conocido, una evaluación pública de su impacto organizativo o un programa integral de formación para la plantilla. Esta situación afecta a tres ámbitos esenciales:
- Productivo (Control): Herramientas como el metadatado o la transcripción automática agilizan tareas, pero también trasladan procesos estratégicos a sistemas tecnológicos cuya supervisión debe permanecer bajo control de RTVE.
- Funcional (Puestos de trabajo): Los algoritmos ya intervienen en procesos de selección, clasificación y tratamiento de contenidos. Esto puede afectar al contenido real de las ocupaciones y a las funciones profesionales, cuestiones que deben ser objeto de información y negociación.
- Organizativo (Equipos): La IA modifica la forma de trabajar y la composición de los equipos. El objetivo debe ser potenciar las capacidades de los profesionales, no sustituir conocimiento, experiencia y criterio acumulados durante décadas.
Nos dirigimos a la plantilla porque entendemos las dudas que genera cualquier transformación profunda cuando no existe una hoja de ruta clara.
Y nos dirigimos también a la Dirección de RTVE para recordarle una realidad evidente: adquirir tecnología no equivale a liderar una transformación. Liderar exige definir objetivos, evaluar riesgos, garantizar transparencia y proteger a los profesionales que hacen posible el servicio público.
RTVE no puede permitirse afrontar esta transición mediante decisiones aisladas o proyectos desconexos. Necesita una estrategia global, conocida y compartida.
Para convertir esta transformación tecnológica en una oportunidad real para RTVE, desde USO exigimos:
- Gestión del riesgo y cumplimiento normativo: Evaluación previa de todas las herramientas de IA, clasificación de riesgos y garantía de supervisión humana efectiva en todos los procesos que puedan afectar a contenidos, derechos laborales o decisiones relevantes.
- Mesa de Transición Tecnológica: Creación inmediata de un espacio de negociación específico para analizar el impacto de la IA sobre la organización del trabajo, las funciones profesionales, la formación y las necesidades futuras de personal.
- Soberanía tecnológica e independencia editorial: Reducir dependencias estratégicas de proveedores externos y garantizar que ninguna herramienta automatizada pueda comprometer la independencia profesional, el pluralismo informativo o la misión de servicio público de RTVE.
USO defiende una implantación responsable de la Inteligencia Artificial que refuerce la producción propia, mejore las condiciones de trabajo y aproveche el talento de quienes sostienen RTVE cada día.
La tecnologIA se compra; el futuro se negocIA.



