
USO defiende la incorporación de la Inteligencia Artificial como una herramienta para modernizar RTVE, mejorar el trabajo de sus profesionales y reforzar el servicio público. Pero la transformación tecnológica debe hacerse con planificación, transparencia, supervisión humana y respeto a los derechos laborales.
La legislación reconoce el derecho de los trabajadores y sus representantes a recibir información cuando algoritmos o sistemas automatizados puedan incidir en las condiciones de trabajo o en el empleo. RTVE dispone, además, de procedimientos internos para evaluar, controlar y registrar estas herramientas.
USO no cuestiona la inversión en Inteligencia Artificial. Exige que responda a necesidades acreditadas, se realice con transparencia y no relegue la inversión en los trabajadores.
Y aquí aparece una contradicción difícil de explicar.
RTVE destina actualmente 1.434.673 euros a tres expedientes de contratación de licencias de IA, mientras mantiene congelado el Fondo de Acción Social en 1.107.230,82 euros.
La inversión en estas herramientas supera en 327.442,18 euros, un 29,6 %, todo el Fondo de Acción Social.

No se trata de elegir entre tecnología y trabajadores. RTVE debe ser capaz de modernizarse y, al mismo tiempo, atender los compromisos con su plantilla.
Por ello, USO exige:
- Transparencia sobre las herramientas de IA contratadas, su coste, necesidad y utilización.
- Cumplimiento de los procedimientos internos de evaluación, control y registro.
- Información y negociación cuando la IA pueda afectar al empleo, las funciones, la organización o las condiciones de trabajo.
- Formación de la plantilla y supervisión humana. La IA debe asistir al profesional, no sustituir su criterio.
- Descongelación del Fondo de Acción Social. Si existen recursos para nuevas inversiones tecnológicas, RTVE debe explicar por qué mantiene congelada una partida destinada directamente a sus trabajadores.
USO quiere una RTVE moderna, tecnológica y eficiente. Pero también una RTVE humanista, que sitúe a las personas y sus derechos en el centro de la transformación.
La transformación digital debe avanzar con los trabajadores, no a costa de ellos.
LA TECNOLOGÍA AVANZA. LOS DERECHOS TAMBIÉN.



