
La sentencia sobre Silvia Intxaurrondo obliga a RTVE a mantener una retribución cercana a 254.000 euros anuales mientras continúe desempeñando sus actuales funciones de dirección y presentación.
USO respeta la sentencia. Pero que nadie diga que esto no se veía venir.
El 24 de octubre de 2025, USO denunció públicamente que trasladar condiciones económicas excepcionales procedentes de contratos mercantiles a una relación laboral ordinaria rompía la igualdad y la credibilidad de RTVE.
El 4 de diciembre de 2025 fuimos todavía más claros: «En RTVE no caben privilegios ajenos al Convenio». Advertimos expresamente del intento de mantener una retribución superior a 250.000 euros dentro de una relación sometida al III Convenio Colectivo.
Y el 28 de mayo de 2026, el mismo día del juicio, volvimos a defender que formar parte de la plantilla de RTVE implica asumir las mismas reglas que el resto de los trabajadores.
Ahora llega la sentencia y RTVE deberá explicar qué complementos va a utilizar para alcanzar esa retribución, con qué fundamento, quién los autoriza y quién asume la responsabilidad de habernos llevado hasta aquí.
Mientras miles de trabajadores están sujetos a tablas salariales, complementos regulados, procesos selectivos, límites retributivos y un Convenio Colectivo, la Dirección tendrá que explicar cómo pretende encajar una retribución superior a 250.000 euros dentro de ese mismo sistema.
El Convenio no puede ser obligatorio para miles de trabajadores y adaptable a medida para unos pocos. Tampoco es un obstáculo que pueda sortearse cuando resulta incómodo. Es la norma que regula las condiciones laborales de la plantilla.
El problema no es quien reclama sus derechos y gana un juicio. El problema es una política de contratación que genera excepciones, desigualdades y costes que finalmente paga RTVE.
Y alguien tomó esas decisiones.
USO lo advirtió tres veces. Ahora queremos responsabilidades y ceses.



